sábado, 30 de mayo de 2009

Referencias de Yeshua

Cuantas referencias tenemos de Yeshua aparte de los 4 evengelios canonicos y aproficos, tenemos fuente tempranas o todas son tardias depues del año 50, tenemos fuentes digamos indepediente o no, como y cuando fueron escritos los evangelios, la mayoria fueron escritos depues de pasar 4 generaciones y por via oral no escrista, analizemos pues todas la fuentes que tenemos de Yeshua.

Al hablar de Yeshua y su ""historia"", siempre ha sido muy interesante, hay voces que dicen, que hablen de Jesús sus amigos hasta cierto punto es comprensible, ya que hablar del amigo, del maestro, del hombre a quien se admira es una manera muy normal de actuar del hombre, pero que hablen de Jesús aquellos que de una forma u otra han diferido de él sería mejor y más significativo, por eso en esta exposición quiero fijarme de un modo muy especial que piensan de Jesús aquellos hombres en cuya fe monoteísta Jesús nació, creció, vivió y murió. Es muy cierto que siempre oímos la voz de los grandes admiradores de Jesús, pero hoy quiero abrir una ventana desde donde se oiga la voz de los grandes comentaristas del judaísmo, su pensamiento y su forma acerca de cómo captaron la historia de Jesús.

Presento íntegro el VI capítulo: Jesús en el Talmud, del documento EL TALMUD de Iser Guinzburg , con algunas observaciones finales que ayudan a la comprensión del Jesús histórico.

Historia del Talmud

Originalmente la ley oral fue transmitida de una generación a otra de manera oral, sin que se tuviera ninguna versión escrita dirigida al público, aunque los sabios tenían apuntes privados. Después de la destrucción de templo de Jerusalén y el declive económico y político de la comunidad judía en Israel la continuidad de la transmisión oral estaba en peligro, por lo que Rabi Yehuda el Príncipe hizo la redacción escrita de la Mishná alrededor del año 200 de nuestra era. Varias academias rabínicas tanto en Israel como en Babilonia eran dedicadas al estudio y discusión de la Mishna. Estas discusiones, al ser recopiladas de forma escrita forman la Guemará. Dos ediciones de la guemará existen: la de Jerusalén que se terminó de redactar de forma escrita alrededor del año 400 de nuestra era, y la de Babilonia, cuya recopilación final se llevó a cabo por Ravina y Rav Ashi, dos sabios del siglo quinto de nuestra era


1.- Un pensamiento hebreo sobre la historia de Jesús

Sobre Jesús, fundador del cristianismo, encuéntranse en el Talmud relativamente pocas noticias, y las que sí existen tienen un valor histórico muy escaso.

Y eso no tiene nada de extraño. Jesús no es una excepción en este sentido. Las referencias históricas del Talmud son, de un modo general, muy magras, y, además, no del todo exactas. El Talmud es, ante todo, un código que alude a hechos históricos solamente cuando hacen falta para fundamentar alguna ãhalajaä, una ley .

Por lo demás, no debe olvidarse que Jesús fue en vida una personalidad harto insignificante; desempeñó un papel reducido y ejerció una influencia muy pequeña en la vida de su pueblo. Agitadores y predicadores como él, empeñados cada cual a su modo en mejorar la inaguantable situación del pueblo, existieron en abundancia en Palestina en aquellos días turbulentos. Judas de Galilea y sus discípulos, Menahem el esenio y sus secuaces, los zelotas, Juan el Bautista y más tarde Jesús fueron todos productos de aquella época de transición. Como en todos los períodos en que la humanidad se encuentra en una encrucijada, surgieron toda clase de sectas y de partidos, algunos de los cuales tenían un carácter puramente político, mientras que otros, en cambio, representaban movimientos genuinamente éticos. El joven y entusiasta soñador del lejano villorrio de Nazareth no llamó, al parecer, mayormente la atención de sus coetáneos, siendo esta la causa por qué se habla de él tan poco en las fuentes antiguas .

El cristianismo empezó a propagarse y a convertirse en una potencia formidable mucho tiempo después de la muerte de su fundador, cuando sus discípulos, gracias a la influencia de San Pablo (Saúl de Tarsis), se pusieron a divulgar el Evangelio entre los pueblos circundantes, contrariando así los deseos primitivos del mismo Jesucristo, quien afirmó que había sido enviado únicamente a los hijos (es decir, a los judíos). Sus discípulos recogieron todas las noticias que podían encontrar acerca de la vida y las actividades de su maestro, las adornaron con toda suerte de milagros y así nacieron los relatos que constituyen los Evangelios. Algunos de esos relatos eran también conocidos por los judíos, quienes los ornamentaron a su manera, explicando los susodichos milagros como obra de brujería y del Espíritu Maligno.

Los relatos sobre Jesús que contiene el Talmud, lo mismo que los que encierran los Evangelios, no fueron escritos por los contemporáneos de Jesús, sino mucho más tarde: los talmúdicos fueron compuestos alrededor del siglo III o IV y su finalidad fue polémica: combatir a los judeocristianos. Claro está que se debe confiar bien poco en esos relatos si se quiere emplearlos como material histórico, del mismo modo como tampoco se puede tener fe en las versiones demasiado favorables del Nuevo Testamento.

La historia relativa al nacimiento de Jesús es un invento posterior. Surgió cuando los cristianos empezaron a sostener que Jesús había nacido del Espíritu Santo. Contra esta divinización alzóse la leyenda judía acerca del nacimiento ilegal de Jesús. En el Talmud mismo, en todo caso, se encuentran escasas alusiones sobre el particular. Conviene observar aquí que los primeros cristianos, sobre todo los judeocristianos, jamás creyeron en el origen divino de Jesús; sólo veían en él al Mesías, al redentor tan largamente ansiado. Fueron los cristianos paganos los que dieron en considerarlo como Hijo de Dios.

Los primeros judeocristianos se diferenciaban en general muy poco de los judíos genuinos. Cumplían todos los preceptos casi tan celosamente como los mismos fariseos, y en algunos sentidos eran más piadosos aún, practicando las costumbres de los esenios, a quienes les unía un parentesco estrecho. El mismo Jesús enseñaba que no había venido para modificar la Ley, sino para robustecerla. Ordenó a sus discípulos que fuesen más piadosos que los fariseos (Mt 5, 20).

Durante mucho tiempo se produjeron disidencias entre los judeocristianos y sus correligionarios paganos. Los primeros se circuncidaban y no comían alimentos ritualmente impuros, mientras que los segundos, encabezados por el antiguo fariseo San Pablo, abolieron todos los preceptos religiosos. Acerca de estas contiendas pueden encontrarse huella en el mismo Nuevo Testamento, como por ejemplo, en ãLos Hechos de los Apóstolesä, capítulo 11 .

El hermano de Jesús, Santiago, vivía entre los judíos y era muy piadoso. Según Josefo, los fariseos protestaron vehementemente cuando fue sentenciado a muerte por un Gran Sacerdote saduceo. En síntesis, en un cominazo las relaciones entre los judíos y los judeocristianos fueron más o menos cordiales.

Más tarde, cuando triunfó el elemento pagano y el cristianismo se disgregó totalmente del judaísmo, cuando los judeocristianos desdeñaron del todo la Ley judaica y la nacionalidad judía y se mezclaron con los extraños, empezó a cundir el odio, que se vigorizó más aún cuando los cristianos se pusieron a perseguir a sus antiguos hermanos, los judíos.

La lucha contra Jesús y los cismáticos sólo empezó al adquirir la supremacía el elemento pagano, gracias a la actividad de San Pablo, quien rechazó los preceptos de orden práctico, separándose de este amanera definitivamente del judaísmo. Al mismo tiempo nació la creencia en l divinidad de la persona de Jesús (concepto puramente pagano) . Los talmudistas vieron en eso, y con razón; un peligro para la religión judía. Emprendieron por ello una lucha contra estos dos puntos, implantando nuevas disposiciones y prohibiciones que tendían a alejar al pueblo de los heréticos y de sus maestros.

Establecióse la prohibición de mantener relaciones con los judeocristianos, de emparentarse con ellos, de comer de su ãschjitaä (matanza ritual), de emplear su pan, su vino y aceite. Un rollo de la Ley escrito por un cismático debía ser quemado, en parte porque se sospechaba de que lo hubiese adulterado. Implantáronse muchas costumbres nuevas, aboliéndose algunas antiguas, a fin de que los cristianos no tuvieran pruebas para afianzar sus opiniones.

Toda insinuación sobre la ãdoble divinidadä era perseguida rigurosamente. De la lucha entre el monoteísmo judío y el politeísmo pagano surgió entre los primeros judeocristianos el gnosticismo, análogo por muchos conceptos a la cábala teórica. De este modo se intentaba explicar la trinidad y la divinidad de Jesús. Esta tendencia dentro de la filosofía, que bebía su savia de la escuela alejandrina, fue muy combatida. El odio contra la ãsabiduría helénicaä tornó a revivir.

La ãmischnaä en el Tratado Berojoth, 33, que reza: ãEl que dice (en sus oraciones): ãTe apiadaste del nido de un pájaroä, o ãque tu nombre sea recordado para bienä, o ãagradecemos, agradecemos, y se le hace callarä, esta ãmischnaä está dirigida contra los cismáticos, los cuales sostenían que los atributos de Dios son solamente la bondad y el amor, y por consiguiente, no eran partidarios de los demás preceptos prácticos. Los talmudistas, en cambio, para quienes todos los preceptos eran igualmente importantes, aseguraban que los atributos de Dios son inexplicables y que todas las prohibiciones eran imposiciones. El decir, por otra parte, dos veces ãagradecemosä, originaba la sospecha de que el que lo decía, creía en una divinidad doble.

A causa de los cismáticos se estableció también que inmediatamente después de decir ãOye, Israel, Dios nuestro Dios es únicoä, se dijera asimismo ãbendito sea Su nombre para la eternidadä, lo que significaba que El no ha tenido ni tendrá otro igual a sí.

Antiguamente, junto con la oración de ãkriath schmáä se recitaba también el Decálogo, pero luego éste fue suprimido, para que los cismáticos no infirieran de ello que los Diez Mandamientos eran lo esencial del judaísmo.

Aquí resta agregar que esta lucha estuvo dirigida tan sólo contra los primeros cristianos, quienes se consideraban más o menos judíos y vivían en medio de éstos. En cuanto a los cristianos paganos, los judíos no tenían con ellos trato, ni veían en ellos un peligro especial para la existencia de su credo.


2.- Jesús en el Talmud

La actitud del Talmud con respecto a Jesús no es muy amistosa, naturalmente, pero tampoco es tan hostil como podría esperarse. En las leyendas más antiguas hasta se nota una inclinación más o menos simpática hacia el fundador del cristianismo.

En el tratado Guitin 57, se refiere que un sujeto, valiéndose de la hechicería, hizo salir desde su fosa a Balaam para preguntarle quiénes eran, en el mundo de ultratumba, los hombres más descollantes y si valía la pena convertirse al judaísmo. Contestóle Balaam que los más destacados eran allí los judíos, pero sin embrago le aconsejó no tener ninguna relación amistosa con los hebreos. Entonces hizo acudir desde su tumba a Jesús, planteándole las mismas preguntas, a lo que contestó: ãLos judíos son los más distinguidos; empéñate en hacerles el bien y cuídate de causarles mal, porque el que se mete contra ellos juega con fuegoä. El Talmud termina el relato con esta advertencia: ã¡Mira la diferencia entre un judío y un profeta de las otras naciones!ä Aquí Jesús es considerado como judío (es verdad, como judío pecaminoso, digno de pena) que ama a su pueblo.

En el tratado Ioma 66, hasta figura una pregunta que se le formuló a Rabí Eliézer el grande: ãFulano ¿disfruta de la vida de ultratumba?ä (es opinión de los investigadores modernos que con la palabra ãFulanoä se alude a Jesús). Rabí Eliézer se escurre sin dar una respuesta directa, pero el hecho de que se haya producido tal pregunta, basta por sí solo. En aquel entonces la ãvida de ultratumbaä era un artículo estimadísimo, nada despreciable. El propio Jesús era en este sentido bastante reservado, pues prometía la vida de ultratumba únicamente a los que creían en él.

Todas las noticias que se encuentran en el Talmud acerca de la personalidad, nacimiento, vida y muerte de Jesús, son muy oscuras. De muchos pasajes se infiere que los talmudistas habían confundido a dos personas en una sola: su Jesús es una especie de personalidad compuesta, lo que, por otra parte, se nota también en los Evangelios.

En el Talmud se menciona el nombre de Jesús de Nazareth o Ischu, a quien se llama asimismo ãBar Pandiraä o ãPantiraä; cítase además a cierto ãBar Sotedaä, al cual los amoraim ulteriores identificaron con Jesús, explicándolo como ãBar Sotesdaä, que significa: ãhijo de la pecadoraä (Tratado Sanedrín, 67).

Aquí parece haber un error. Ese ãBar Sotedaä fue en realidad otra persona. Fue, probablemente, el profeta que vaticinó la caída de los muros de Jerusalén. Había venido de Egipto y llevaba consigo una compañía de cuatro mil acólitos. Herodes Filipo aniquiló su batallón. Es posible que luego fuese aprehendido y apedreado en Lud, conforme lo relata el Talmud (Sanedrín, 67). Jesús, empero, fue crucificado (y no apedreado) en las cercanías de Jerusalén (y no en Lud).

También el Nuevo Testamento menciona a este profeta de Egipto. Su nombre esa Teudas (Hech 5, 36), y en otro pasaje (Hech 21, 38) un capitán griego acusa a San Pablo de ser ãaquel egipcio que levantó una sedición antes de estos días y sacó al desierto cuatro mil hombres salteadoresä. La leyenda judía, y en parte también la cristiana confundió la huída y el regreso de Teudas o ãBar Sotedaä de Egipto con la persona de Jesús, el cual, a su vez, habría huido de Egipto:

Cierto relato del Talmud (Tratado Sota, 47) comienza con esta moraleja: ãRechaza siempre con la mano izquierda y acerca con la derecha. No como Elischa, que rechazó de sí a Guejazia con las dos manos, ni como Josué ben Perajia, que rechazó a Jesús de Nazaret con ambas manosä. ãCuando el rey Janeo ö empieza el relato ö asesinó a los sabios, Josué ben Perajia y Jesús Nazareno, su discípulo, huyeron a Egipto, a Alejandría. Restablecida la paz, Simeón ben Schetaj escribió una carta: ãDe mí, Jerusalén, ciudad santa, a ti, Alejandría, hermana mía. Mi esposo se encuentra en ti y yo soy una triste abandonadaä. A su regreso entraron en una posada, donde fueron recibidos cordialmente. Josué ben Perajia alabó la posada; a Jesús Nazareno gustóle más la dueña, y dijo: ãRabí, ella tiene ojos hermososä. Josué ben Perajia se encolerizó y exclamó: ã¡Malvado!ä ¿De esto te ocupas?,,, Y lo excomulgó. Jesús volvió varias veces, deseoso de arrepentirse, pero Josué ben Perajia no quiso recibirlo. Un día, Jesús llegó en el momento en que su maestro estaba rezando. Hízole seña con una mano para que esperara. Jesús, empero, creyendo que volvía a rechazarlo, salió a la calle, colocó un ladrillo y empezó a adorarloä.

Todo este relato carece del más mínimo valor histórico. Lo único interesante es que Jesús de Nazareth es considerado como discípulo de Josué ben Perajia, quien vivió justamente un siglo antes de la era vulgar. Habría huido de Egipto no por causa de Herodes, que quería ultimarlo como futuro Mesías, según lo refiere el Evangelio, sino por causa del rey Janeo, que quería asesinar a todos los fariseos, y entre ellos a Josué ben Perajia y a su discípulo Jesús de Nazareth.

En otro pasaje del Talmud (Sanedrín 43), en el que se habla de la muerte de Jesús, se dice que era un allegado el trono, una figura destacada en los círculos gubernamentales. Es evidente que esto no podía afirmarse respecto del Jesús Nazareno histórico, quien, por el contrario, era perseguido por las autoridades.

Acerca de su muerte se aduce en varios pasajes que Jesús fue lapidado (muerte genuinamente judía).

Como se ve, la cuestión es compleja y confusa. Una sola cosa es segura: los contemporáneos de Jesús no dejaron noticias a su respecto. Los talmudistas ulteriores, que sí escribieron sobre él, no sabían nada a ciencia cierta y confundieron, al parecer, diversas épocas y distintas personas.


3.- La doctrina de Jesús y el Talmud

Contra las doctrinas de Jesús Nazareno nada podían objetar los talmudistas, por cuanto casi todas las enseñanzas morales y las parábolas que figuran en los Evangelios, particularmente en el célebre ãSermón de la montañaä, encuéntranse también dispersas en distintos lugares del Talmud, no sólo en su contenido, sino frecuentemente con las mismas expresiones e idénticos ejemplos. No quiere decir esto que los talmudistas las tomaron de los Evangelios o viceversa. Eran más bien enseñanzas y máximas generalmente conocidas y comúnmente admitidas. El orador de la Montaña las empleó en sus discursos del mismo modo como las empleaban los oradores talmúdicos.

No es éste el lugar para extendernos sobre esta cuestión ni para traer las enseñanzas paralelas que se encuentran en el Talmud y en los Evangelios. Sólo mencionaremos algunos casos, por vía de ejemplo.

Jesús decía: (Mt 6, 26): ãMirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?ä

Rabí Simeón ben Eliézer (Tratado Kiduschin, 83): ã¿Has visto alguna vez animal o ave que tenga oficio? Y sin embargo, son alimentados sin dolor; y eso que han sido creados para servirme. Yo, que he sido creado para servir a mi creador, debo, con más razón, ser alimentado sin dolorä.

Jesús Nazareno dice (Mt 6, 19 - 20): ãNo os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe y donde ladrones minan y hurtan; más hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe y donde ladrones no minan ni hurtanä.

El Talmud refiere (Tratado Baba Batra, 11): ãsucedió que el rey Munbaz invirtió en un año de hambre todos los tesoros y todos los caudales de sus padres a favor de los hambrientos. Su familia empezó a hacerle reproches, y él replicó: Mis padres han ocultado abajo, y yo he ocultado arriba... Mis padres han escondido allí donde puede llegar la manos del hombre; yo, donde la mano del hombre no puede llegar... Ellos han ocultado algo que no trae frutos; yo, una cosa que trae frutos... Ellos han ocultado para otros; yo, para míä...

Jesús enseñaba (Mt 7, 1): ãNo juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgadosä. Lo mismo se encuentra muchas veces en el Talmud: ãConforme juzga el hombre a otros, así lo juzgan a élä.

La expresión: ¿äPor qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojoä? (Mt 7), se encuentra asimismo un par de veces en el Talmud: ãEl le dice: Saca la mota de tus ojosä. En el Talmud aparece otro giro similar: ãPrimero adórnate a ti y luego adornarás a los demásä. La tesis de que no hay que contestar las injurias se encuentra también en el Talmud: ãLos que son ofendidos y no ofenden, y oyen cómo se les injuria y no contestan, brillarán siete veces más que el solä.

Jesús enseñaba: ãY el que diga al prójimo ãinfameä, caerá en el fuego del infiernoä. El Talmud enseña (Tratado Baba Metzia, 58): ãQuien difama a su compañero no sale del infiernoä. En lo tocante a ofender y agraviar al prójimo, el Talmud es mucho más severo que Jesús (Baba Metzia, 58, 59).


4.- El Testimonium Flavianum

4.1 La Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea (265-340) y la tradición manuscrita directa (en griego).

En aquel tiempo, apareció Jesús, hombre sabio, en tanto en cuanto conviene decirle hombre. En efecto, fue el autor de obras prodigiosas, el maestro de los hombres que reciben con alegría la verdad. Arrastró tras de sí a muchos judíos y también a muchos griegos. Era el Cristo. Pilato le condenó a la cruz, por la denuncia de nuestros jefes que no le habían amado antes, ni le amaron después. Pero se les apareció al tercer día, vivo de nuevo. Los divinos profetas habían dicho ya estas cosas y otras diez mil maravilla sobre él. Hasta el momento, el grupo de cristianos, así llamados a causa de su nombre, no ha desaparecido.


4.2 De Viris illistribus de San Jerónimo (342-420, en latín).

En la misma época existió Jesús, hombre sabio, en tanto en cuanto conviene decirle hombre. En efecto, fue el autor de hechos asombrosos y el maestro de todos aquellos que reciben libremente le verdad. Además, muchos, tanto judíos como griegos, se hicieron sus discípulos y se creía que él era el Cristo. Pilato le puso en una cruz por los celos de nuestros jefes, y los que le habían amado al principio perseveraron a pesar de todo en la fe. En efecto, se les pareció vivo al tercer día, pues los cánticos de los profetas habían predicho estas maravillas y otras muchas todavía. Hasta el momento, la raza de los cristianos cuyo nombre les viene de él, no ha cesado.

4.3 La Historia Universal del árabe Agapios (obispo de melquita de Hierápolis, siglo X, en árabe).

En aquella época, hubo un hombre sabio llamado Jesús, cuyo comportamiento fue bueno; sus virtudes fueron reconocidas. Y muchos judíos y de otras naciones se hicieron sus discípulos. Pilato le condenó a ser crucificado y a morir. Pero aquellos que se habían hecho sus discípulos, predicaron su doctrina. Contaron que se les había aparecido tres días después de la crucifixión y que estaba vivo. Quizá fuera el Mesías de quien los profetas habían dicho prodigios.

4.4 La Crónica siríaca de Miguel el Sirio (patriarca jacobita de Antioquia, en el siglo XII, en siríaco).

En aquella época, hubo un hombre sabio llamado Jesús, en tanto en cuanto conviene llamarle hombre. En efecto, fue el autor de obras extraordinarias y maestro de verdad. Muchos judíos y de otras naciones se hicieron sus discípulos. Se pensaba que era el Mesías. Pero no según el testimonio de los jefes de nuestro pueblo. Por eso Pilato lo entregó al castigo de la cruz y murió. Y los que le habían amado, no dejaron de amarlo. Se les apareció al cabo de tres días, vivo. En efecto, los profetas de Dios habían dicho de él todas estas maravillas. Y hasta ahora no ha cesado el pueblo cristiano cuyo nombre le viene de él.

4.5 Antigüedades de los Judíos

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5.- Conclusiones

Presento ahora, algunas conclusiones que pueden ser útiles referente a lo expuesto anteriormente.

5.1 El Talmud y Jesús

Con lo que respecta a capítulo VI del Talmud podemos hacer las siguientes comentarios que a primera vista nos llaman la atención y que dan luces sobre la historia de Jesús:
Son sus adversarios los que comentan algo respecto de Jesús. Esto es muy significativo porque no son los amigos los que hablan, sino los adversarios. Esto quiere decir que de alguna manera se tiene en cuenta la persona, y no tiene caso iniciar un debate sobre una persona que se sabe jamás ha existido. Al hacer pues un debate, un comentario supone pues la existencia de Jesús.

Por otra parte, Jesús no solo habló a sus amigos después de la resurrección, se manifestó vivo a uno de sus mayores opositores como lo fue Pablo de Tarso (Hech 9,1-19), él en varias ocasiones dio testimonio de este encuentro con Jesús en el camino de Damasco ( Ga 1,11-17 ).

En este comentario de Iser se deja ver con toda claridad que él no tiene ninguna duda acerca de que Jesús ha existido históricamente, aunque el modo de interpretar los hechos que el Nuevo Testamento narra no coincida en su interpretación con el cristianismo, como en el caso de su concepción y divinización.

Los calificativos que en este comentario le dan a Jesús son: que es un hombre judío y originario de Nazareth, además, que su persona corresponde a las expectativas mesiánicas del Antiguo Testamento desde la mentalidad judía, según los primeros judeocristianos, pero que en nada es comparable con Dios, que no hay una tal divinización. También aparece el título de Jesucristo, este atributo nos hace pensar en el Jesús hombre histórico unido a la idea mesiánica.

Es de hacer notar además, que al presentar una semejanza de doctrina entre Jesús y el Talmud, hace de Jesús un hombre de su tiempo, de su cultura, de su historia, de su pensamiento religioso.

Con todo esto se puede concluir que Jesús, según el Talmud es un personaje histórico, ya que el modo de hablar sobre él claramente lo acepta como tal, y de ningún modo contradice su existencia.

5.2 Jesús y el Testimonio Flavianum

André Paul afirma que el texto considerado como oficial es el de Eusebio, corresponde directamente al de la tradición manuscrita directa, igualmente cristiana. Sin embargo, este documento ha sido puesto en juicio acerca de su autenticidad, ya desde el siglo XVI. Aquí este texto, dentro de la obra de Eusebio, encontró un lugar vivo para él y una forma que le dio significación y posibilidad de vivir, dado que Eusebio se considera como la base de los otros documentos posteriores cristianos.

Acerca del texto escrito en las Antigüedades de Josefo, se hace el siguiente comentario: se trata de un texto interpolado, por un lector cristiano que añadió al texto original una nota marginal incorporada luego al texto, se afirma lo siguiente dado que el pasaje interrumpe el relato, que prosigue en el párrafo siguiente , además, es imposible que un judío como Flavio después de la catástrofe nacional del año 70 considerara a Jesús como Mesías. A esto se añade el testimonio de Orígenes (185-255), que había leído las obras de Josefo, dice que éste no creía en que Jesús fuera el Cristo, además es difícil concebir que un historiador judío pudiera decir, hablando de Jesús: <> y <> .

Hay también otros testimonios antiguos donde hacen alusión a Jesús y su movimiento cristiano: Nerón acusa a los cristianos de haber quemado Roma. En una carta de Plinio Trajano nos dice: Solían reunirse en días determinados antes de la aurora para cantar himnos a Cristo como Dios. Adriano le da instrucciones a Minucio Fortino de cómo controlar a los cristianos. En la carta de Mara, padre de Cerapión: Así como los cristianos tuvieron a un Sócrates, los judíos tuvieron a un Jesús.


Evengelios Canonicos

No hay acuerdo acerca de las fechas exactas en que fueron redactados. La mayoría de los expertos considera que los Evangelios canónicos fueron redactados en la segunda mitad del siglo I d. C., alrededor de medio siglo después de la muerte de Jesús de Nazaret, aunque muchos expertos consideran que fueron redactados antes de la destrucción del Templo de Jerusalén (p.e. J.A.T. Robinson en su libro Redating the New Testament, J. Carrón García y J.M. García Pérez en su obra ¿Cuándo fueron escritos los evangelios?, entre otros)

También existe una minoría que propone que los evangelios fueron redactados tras la destrucción definitiva de Jerusalén durante el reinado de Adriano.

Raymond E. Brown, en su libro An Introduction to the New Testament, considera que las fechas más aceptadas son:

* Marcos: c. 68–73.
* Mateo: c. 70–100 (aunque algunos autores, que no aceptan la prioridad de Marcos, sitúan su redacción en una fecha anterior al año 70).
* Lucas: c. 80–100 (una mayoría de estudiosos lo data en torno al años 85).
* Juan: c. 90–110. (fecha propuesta por C.K.Barrett; Brown no ofrece una fecha consensuada para el Evangelio de Juan).

Una preguntita ya no estarían viejos para recordar con detalles los hechos o muertos los 4 apóstoles para ese tiempo las personas no vivían mucho a los 50 años ya eran un anciano o bien si fueron escritos por personas que oyeron hablar a ellos 4 que asegura que los que escucharon hablar a ellos 4 lo escribieron bien y no inventaron

Evangelio de Mateo

Este libro es anónimo, porque no está firmado. La tradición atribuye su autoría a Mateo Leví, un recaudador de impuestos a quien Jesús llamó para que le siguiera como uno de sus apóstoles.

A favor de esta atribución, además del poco convincente argumento de la tradición, suele aducirse que es el único de los cuatro evangelios que llama a Leví por su segundo nombre -Mateo-, que siempre que lo cita dice "Mateo el publicano". También se considera que en su evangelio figuran 115 vocablos que no se hallan en los otros y tienen que ver con dinero, oro, plata, deudas, cuentas, cambios de dinero, etc., frases que estarían en la punta de la pluma de un ex publicano.

Sin embargo, los estudiosos bíblicos modernos indican que posiblemente este libro, al igual que otros del Nuevo Testamento, son de autores desconocidos que utilizaron ya bien las tradiciones o documentos previos del autor a quien se le acredita el libro, y al momento de escribir su edición definitiva, utilizando una costumbre literaria de la antigüedad, lo hicieron bajo el nombre del personaje cuyos relatos ellos recogieron. A esto se le conoce como pseudografía.

La datación mayoritaria sitúa a este evangelio en los años 80, debido a que se supone que describe la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70, antes de que esta suceda; es decir, dicha descripción es tomada como una profecía que posteriormente se cumpliría.

Las dataciones más tardías están limitadas por los papiros P64 y P67 (hacia el año 200) y la mención de un evangelio de Mateo escrito en arameo que hace Papías de Hierápolis hacia el año 125. Posteriormente lo mencionan Ireneo de Lyon (hacia 180) y Clemente Alejandrino (hacia 200).

Las dataciones más tempranas (J. B. Orchand; B. Reicke; J. A. T. Robinson) se basan en los siguientes argumentos:

* Algunos autores (C. C. Torrey; C. H. Dodd) exponen que Mateo no da ningún detalle histórico de la destrucción de Jerusalén, sino que toma todas las imágenes del Antiguo Testamento (Jeremías 21; Zacarías 12; 14; Esdras 9; Salmo 79; Ezequiel 40-48; etc.).
* Otros autores como N. Geldenhuys, Gerd Theissen, B. H. Young, R. A. Guelich o César Vidal Manzanares han argumentado a favor de considerar que la profecía sobre la destrucción de Jerusalén fue realizada antes de que sucediera.
* Otros personajes, como Jesús el hijo de Ananías también predijeron la destrucción del templo, según Flavio Josefo en Guerra de los Judíos VI, 300-309

Por otra parte, parece que la audiencia a la que se dirige Mateo está familiarizada con hechos que describe el Evangelio y al autor le interesa relacionar el pasado (vida de Jesús) con el momento en el que se escribió su relato, utilizando en dos ocasiones la expresión "hasta el día de hoy". Así, el autor dice que los sacerdotes, con las 30 monedas de plata que arrojó Judas en el templo, "compraron con ellas el Campo del Alfarero como lugar de sepultura para los forasteros. Por esta razón ese campo se llamó «Campo de Sangre», hasta hoy".

En este texto se da a entender que la audiencia conoce el lugar en cuestión y su nombre, por lo que es razonable pensar que pudo haber sido escrito antes de la destrucción de Jerusalén y la gran despoblación que trajo consigo.

Por otra parte, llama la atención que, pretendiendo demostrar que Jesús es el Mesías, no relacione la destrucción de Jerusalén y de su Templo con una profecía de Daniel según la cual esto ocurriría tras la muerte del Mesías. La profecía en cuestión dice: "...se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario".

Evangelio de Marco

Existe una estrecha relación entre los tres evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas). De los 662 versículos que componen el Evangelio de Marcos,406 son comunes tanto con Mateo como con Lucas, 145 sólo con Mateo y 60 sólo con Lucas. Únicamente 51 versículos de Marcos no tienen paralelo en ninguno de los otros dos sinópticos.

La tradición cristiana había establecido que el evangelio más antiguo era el de Mateo. Se había llegado a afirmar que el de Marcos era un resumen de los evangelios de Mateo y Lucas.

Weisse y Wilke, de modo independiente, en 1838 concluyeron que el evangelio de Marcos no era un resumen de Mateo y Lucas, sino que era anterior a ellos y más bien les había servido de fuente. Además, Weisse estableció la teoría de que existía una fuente común a Mateo y Lucas. Johannes Weiss, en 1890, denominó con la letra Q a esta fuente (de Quelle, que significa ‘fuente’ en alemán). La teoría de las dos fuentes fue analizada y sistematizada por Heinrich Julius Holtzmann.

La hipótesis más extendida para explicar la relación entre Marcos y los otros dos evangelios sinópticos, Mateo y Lucas, es hoy la teoría de las dos fuentes. Esto no quiere decir que todos los expertos la acepten, ni que no puedan oponérsele diversas objeciones. Hay bastante acuerdo, sin embargo, en que Marcos fue el primero de los cuatro evangelios en ser redactado.

Atribución a Marcos

No existen pruebas definitivas acerca de quién fue el autor de este evangelio. El texto no incluye ninguna indicación sobre su autoría.

La tradición cristiana, sin embargo, ha atribuido el evangelio a Marcos, discípulo de Pedro personaje citado en las epístolas de Pablo de Tarso (concretamente en Col 4,10), en los Hechos de los apóstoles (Hch 12,12-25; Hch 13,15; Hch 15,37), donde es presentado como compañero de Pablo.[3] y en la primera epístola de Pedro, que lo llama "mi hijo" (1 Pedro 5:13)

La base de esta tradición se encuentra en algunas referencias de los primitivos autores cristianos a la idea de que Marcos puso por escrito los recuerdos del apóstol Pedro. Eusebio de Cesarea, que escribió a comienzos del siglo IV, cita en su Historia eclesiástica un fragmentos de la obra hoy perdida de Papías de Hierápolis, de comienzos del siglo II. Papías, a su vez, remonta su testimonio a Juan el Presbítero.

Hacia el año 180, Ireneo de Lyon, escribió:
Tras su partida [la muerte de Pablo y Pedro], Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, recogió por escrito lo que había sido predicado por Pedro
Ireneo, Adversus Haereses 3.1.1

El apologista Justino Mártir cita una información que se encuentra también en el Evangelio de Marcos diciendo que son las memorias de Pedro (Dial. 106.3).[5] En Hechos 10:34-40, el discurso de Pedro resume las líneas generales del Evangelio de Marcos. Por otro lado, no parece haber ninguna razón por la cual los primitivos cristianos tuvieran que adjudicar la autoría de este evangelio a un personaje oscuro que no fue discípulo directo de Jesús, en lugar de atribuírsela a uno de los apóstoles.

Algunos autores actuales consideran sumamente dudosa la atribución a Marcos, dado que la teología de este evangelio parece más cercana a las ideas de Pablo de Tarso que a las de Pedro, que sale bastante malparado en el relato marcano. Tanto los errores del autor en cuestiones referentes a la geografía palestinense como lo que se sabe del proceso de composición de la obra no parecen abonar la teoría de la escritura de este evangelio por un discípulo directo de Pedro. Parece demostrado que antes de la escritura de este evangelio circulaban ya oralmente breves relatos sobre Jesús y sus dichos ("perícopas"), y que el autor recopiló estos materiales heterogéneos.

Indicios textuales sobre la autoría

El autor, se trate o no de Marcos, parece ser que se dirige predominantemente a pagano-cristianos, más que a judeocristianos.[7] Cada vez que emplea un término en hebreo o en arameo, lo traduce al griego, lo que hace suponer que se dirige a una audiencia no familiarizada con estos idiomas. Utiliza la traducción al griego de la Biblia, la Biblia de los Setenta, y no su versión original hebrea, y no está familiarizado con la geografía de Palestina.

Citas de la Biblia griega

El evangelista utiliza en algunas de sus citas y expresiones la versión griega de la Biblia, en lugar de usar la versión hebrea o aramea, como sería de esperar en un judío originario de Judea.

* En Marcos 7:6 la discusión de Jesús con los fariseos sigue la versión griega al citar el texto de Isaías 29:13, que es marcadamente diferente en el original hebreo.
* En Marcos 7:32 cura a un sordo «tartamudo», cuando lo natural es que fuera un sordomudo. La palabra «tartamudo» no se encuentra en la versión aramea de la Biblia aunque sí en la versión griega (Isaías 35:3-6)

Errores geográficos

Se han señalado errores de bulto en los itinerarios de Jesús que consigna en su relato: por ejemplo, en Marcos 7:31 afirma que Jesús se dirige desde Tiro hacia el mar de Galilea atravesando Sidón y la Decápolis, un itinerario geográficamente absurdo. Sin embargo, es posible que este itinerario tenga un fin catequético, pues Tiro, Sidón y la Decápolis eran territorio pagano y, el autor, pudo pretender simbolizar que el mensaje de Jesús estaba abierto también a los paganos.

En un pasaje en el que relata un sorprendente exorcismo(Marcos 5:1-13), ubica la región de los gerasenos en la orilla oriental del lago de Genesaret, en la Decápolis. Pero la ciudad de Gerasa (hoy Jerash) se encuentra en realidad a más de 50 km del mismo. Mateo cambia la región de los gerasenos por la región de los gadarenos. Algunos autores (Frédéric Manns) describen que el nombre de Gerasa se presta a un juego de palabras en arameo, que hace pensar en que ya el texto arameo que usa Marcos utiliza el nombre de esta población. Así, en Mc 5,4 «romper (garas) las cadenas», en Mc 5,10 y Mc 5,17 «echar fuera (garash)», en Mc 5,20 «predicar (garashah)». Este relato pertenece al material común a Mateo, Marcos y Lucas (Lucas repite el error de Marcos, pero Mateo, como se ha dicho, cambia "Gerasenos" por "Gadarenos").

De todas formas, el texto no dice "Gerasa" sino "región de los gerasenos", lo cual puede ser como, por ejemplo, ubicar una escena en Móstoles y llamarlo "región de los madrileños". Es casi seguro que el relato sea simbólico (se considera una alegoría de la ocupación romana) y, por esta razón, probablemente el autor utilizó una ambigua alusión a la región de los gerasenos sin precisar el lugar, con el fin de que el relato no pueda ser desmentido.

Errores en cuanto a costumbres judías

* En Marcos 7:4 habla de la costumbre judía de lavar las camas (en arameo, mitah). Probablemente se equivocó al traducir el texto original, quizás al leer mateh, que quiere decir bastón.
* En Marcos 10:19 menciona «no defraudar» como uno de los mandamientos, lo cual no se corresponde con los mandamientos del judaísmo. Lamentablemente si es una ley judía, básicamente como dice Dios en su segunda ley: Ama a tu prójimo a ti mismo, eso conlleva incluso no defraudar al prójimo,
* Las palabras de Jesús en Marcos 10:12, indicando que «si la mujer, después de repudiar a su esposo, se casa con otro, comete adulterio» son inexplicables en boca de un judío, puesto que la ley religiosa imperante (la Halajá) declaraba explícitamente que sólo el marido podía solicitar y obtener un divorcio, procedimiento descrito en gran detalle en el derecho y ampliamente conocido por cualquier varón con intereses religiosos de la época. Algunos autores como Rylands (1929) opinan que esta es una prueba del desconocimiento de Marcos acerca de la ley y las costumbres judías. Se plantean dos explicaciones para esta cita:
Pudo ser un añadido explicativo para personas que no se regían por las leyes judías
Quizás se trata de un error en la traducción de la fuente aramea sobre la que se redactó la versión actual del evangelio de Marcos, mientras que Lucas 16,18 interpretó correctamente el mismo texto de la fuente aramea.

Sin embargo, se debe tomar en cuenta que en Marcos 10:11 Marcos deja claro que conoce la Ley Judía sobre el repudio de una mujer por parte de su marido, y asume en palabras de Jesús, que se repiten en Lucas y Mateo (Mateo 5:32, Lucas 16:18), que aquel que con base en este repudio pretende casarse con otra mujer comete adulterio, llevando la Ley a un nivel muy diferente al actual en la comunidad Judía. Todo esto nos lleva a contemplar tres relatos con un mismo mensaje sobre el adulterio y una posterior aclaración en los mismos: Que una mujer divorciada o repudiada tampoco puede volverse a casar. Tal vez las influencias de Pablo sobre Marcos, o su deseo de llevar el mensaje más allá de la comunidad Judía le lleva a hablar de la mujer que "deja"o "repudia" a su marido, mientras que Lucas y Mateo dejan claro que es aquella que ha sido repudiada.


El Evangelio es anónimo, puesto que no está firmado. Se atribuye a Lucas, el «médico querido» al que alude Pablo de Tarso en su Epístola a los colosenses.

El autor del Evangelio es también autor de los Hechos de los Apóstoles. Ambas obras están dedicadas a un tal Teófilo de quien se ignora si es un personaje real, un nombre simbólico (Teófilo quiere decir 'amigo de Dios') o un pseudónimo.

De la lectura de ambas obras, puede deducirse fácilmente que el autor es un acompañante de Pablo (parte de los Hechos de los Apóstoles está redactado en primera persona del plural) y que no conoció a Jesús, pues, según su propio testimonio, fue escrito tras haber «investigado diligentemente todo desde sus orígenes» consultando con «testigos oculares y servidores de la palabra».

La atribución a Lucas de entre todos los discípulos de Pablo se basa en parte en que su Evangelio es el que utiliza más términos médicos.

Según la tradición, aunque Lucas nunca conoció a Jesús, tras su conversión al Cristianismo viajó a Roma, donde conoció a Pedro y Marcos. También conoció a María, la Madre de Jesús. Esto le permitió narrar en su Evangelio, numerosos hechos de la infancia de Jesús (como la Presentación del Niño en el templo) y muchos detalles de María (como la visita que hizo a su prima Isabel y su cántico, el Magníficat).

Su evangelio tiene una finalidad pastoral: su intención es la profundización de la fe, mostrando a Cristo como el Salvador de hombres y mujeres, resaltando su espíritu de misericordia.

Argumentos para una datación tardía

La datación mayoritaria sitúa a este evangelio en los años 80, debido a que se supone que Lc 21 describe la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70.

Así, refiriéndose al templo Jesús dice: «llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida» y, respondiendo a la pregunta de cuándo sucedería responde: «Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato» y «Se levantará nación contra nación y reino contra reino».

Las dataciones más tardías están limitadas por el hallazgo del papiro P75 (hacia el año 200) y la mención del evangelio de Lucas que hacen Ireneo de Lyon y el Fragmento muratoriano hacia el año 180.

El Evangelio según Juan es un libro de la Biblia en el Nuevo Testamento que contiene la historia de la vida de Jesucristo. El apóstol Juan el evangelista es considerado su autor, aunque dada la fecha supuesta de redacción parece que no es así (lo más probable es que fuera la comunidad fundada por dicho discípulo, seguramente la de Éfeso).

Después de la introducción (1:1-5), la narración del libro empieza en el verso 6, y consta de dos partes. La primera parte (1:6-capítulo 12) contiene la historia del ministerio público de Jesús desde su introducción por Juan el Bautista hasta su fin. La segunda parte (capítulos 13-21) presenta a Jesús con sus enseñanzas y ministerio a sus discípulos (13-21), y da cuenta de sus sufrimientos en la Pasión y la aparición a sus discípulos después de su resurrección (18-21).

Los puntos notables de este evangelio son (1) la relación entre el Hijo y el Padre, (2) entre el redentor y los creyentes, (3) el anuncio del Espíritu Santo como Consolador, y (4) el énfasis sobre el amor como un elemento de carácter cristiano.

Este libro está escrito primariamente a los cristianos. Se supone que fue escrito en Éfeso, que después de la destrucción de Jerusalén (70 d. C.), vino a ser el lugar principal de vida cristiana.

El evangelio fue escrito para personas conocedoras de la cultura judía y al mismo tiempo en contacto con el pensamiento griego; además se les pone en guardia frente al gnosticismo.

Datación

La datación mayoritaria sitúa a este evangelio hacia el año 100 (entre 80 y 110).

Las dataciones más tardías están limitadas por el Papiro P52 (hacia 125-150) y por las menciones al evangelio de Juan que hacen Ireneo de Lyon y el Fragmento muratoriano hacia el año 180, así como Clemente Alejandrino y Tertuliano hacia 200.

Las dataciones más tempranas (P. Gardner-Smith; A. T. Olmstead; E. R. Goodenough; H. E. Edwards; B. P. W. Starther Hunt; K. A. Eckhardt; R. M. Grant; G. A. Turner; J. Mantey; W. Gericke; E. K. Lee; L. Morris; S. Temple; J. A. T. Robinson) se basan en los siguientes argumentos:

* Se describe la ciudad de Jerusalén que existía antes de ser completamente arrasada en el año 70, con detalles que han sido corroborados por estudios arqueológicos (W. F. Albright; R. D. Potter; Joachim Jeremias). Las descripciones de Jerusalén siempre se hacen en tiempo presente, nunca en pasado.
* El ambiente descrito en el evangelio corresponde al que había antes de la rebelión del 66. (Charles Harold Dodd)
* No presenta ninguna profecía acerca de la destrucción de Jerusalén. En Jn 2,19 hay un comentario de Jesús cargado de simbología con respecto a la destrucción del templo y a su resurrección al tercer día.
* Aunque algunos autores afirman que la cristología de este evangelio estaba más elaborada y avanzada que la de los sinópticos, otros sostienen que presenta una cristología primitiva. La mayor dificultad de esta teoría es la afirmación de la preexistencia del Verbo en Jn 1,1. Sin embargo, la idea de la preexistencia de la palabra creadora de Dios ya estaba presente en la literatura sapiencial judía (Pr 8,22-31; Eco 24,1-22; Sab 9,1) y en el Targum. Por otro lado, la identificación de Jesús con la Sabiduría de Dios está presente también en los sinópticos.
* No presenta referencias a los gentiles, al contrario de lo que ocurre en los sinópticos.
* Jn 21 parece presuponer que Pedro había muerto. Un gran número de autores consideran que este capítulo final es un añadido. El capítulo parece salir al paso de especulaciones acerca de si, tras la muerte de los principales representantes del cristianismo (Santiago "el hermano del Señor" en el año 62 y Simón Pedro hacia el 64), Juan sobreviviría hasta la segunda venida del Cristo. Se sitúa así, este capítulo, del año 65 en adelante, sin poder definir más la fecha.


De los 4 evangelios canonicos, porque hay mucho mas evagelios, pero de los aprobados por el vaticano
de esos 4 evangelios:

* Entre ellos mismos se contradicen.
* El mismo autor del evangelio se contradice.
* Los 4 evangelios se contradicen con Pablo.
* Se desconocen los autores de los evangelios.
* Hebreos no se sabe quien fue su autor.
* No hay ningun manuscristo original en las lenguas originales de los apostoles o de Jesus(Siriaco,
arameo, etc)
* Los libros del NT se escribieron hasta 20 años despues de la muerte de Jesus(Si es que murio o
existio)
* El nuevo Testamento se formo hasta 393-398 dC.
* Etc...

Escritores del tiempo de Jesus fueron:

* Philo-Judaeus: Dijo que Cristo existio pero no lo vio aunque vivio contemporareamente a Jesus.

No vio nada el, solo que le dijeron. Fue un escritor judio y creador de la doctrina del logos/palabra
(igual que el evangelio de Juan?)

* Seneca the Elder: Este personaje conocio a Pablo pero, no menciona a ningun Jesus, al contrario:


* Plutarco: Dijo que "Jesus" era un heroe Greco Romano.
* Pliny the Younger: Dijo que los cristianos morian por la fe en un Cristo pero nunca menciona a
ningun Jesus. Se reunian de madrugada los "cristianos".
* Flavio Josefus: Este dijo que el general romano Vespacian era un enviado de Dios(tambien era el
Mesias). Aqui Josefo si nombra a a Santiago que era hermano de "Jesus". Este historiador nacio 6
o 7 años despues de la muerte de Jesus. Siendo un Judio se refirio a Jesus como un hombre
sabio. El escrito de Flavio Josefus se a comprobado que es falso y no es original de el
* Suetonio: Este biografo escribio sobre un tal Crestos que hizo una gran manifestacion entre los
años 53- 54 dC..ya habia muerto Jesus, aunque no se nombra el nombre de Jesus tampoco. Y la
revuelta habia ocurrido en Roma.
* Tacitus: Este historiador tampoco nombra a Jesus, sino que nombra a un tal Crestus. Aparte dice
que Pilato lo asesino(cosa que los catolicos niegan y la biblia).Tampoco menciona que los
cristianos existian.
* Justo Tiberio: Aqui este historiador habla sobre un sol y una oscuridad(eclipse) y, los cristianos
dicen que el eclipse era Jesus:

Hironia Cristiana
Si algunos de los que me siguen no aborrece a su padre y a su madre, y a la mujer y a los hijos y, a los hermanos y las hermanas , y aun a su vida misma , no puede ser mi discipulo.
Jesus de Nazaret, La Biblia - Lucas 14:26

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